Anomalías de la unión craneocervical

PorMichael Rubin, MDCM, New York Presbyterian Hospital-Cornell Medical Center
Reviewed ByMichael C. Levin, MD, College of Medicine, University of Saskatchewan
Revisado/Modificado Modificado may 2025
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Vista para pacientes

Las anomalías de la unión craneocervical son alteraciones congénitas o adquiridas del hueso occipital, el agujero occipital o las dos primeras vértebras cervicales que reducen el espacio disponible para la parte inferior del tronco del encéfalo y la médula cervical. Estos procesos pueden producir dolor de cuello, siringomielia; déficits cerebelosos, de los pares craneales inferiores y de la médula espinal e isquemia vertebrobasilar. El diagnóstico se establece mediante resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC). En general, el tratamiento consiste en su reducción, seguida de su estabilización mediante cirugía o un dispositivo externo.

El tejido nervioso es flexible y susceptible a la compresión. Las anomalías de la unión craneocervical pueden causar o contribuir a la compresión de la médula espinal cervical o el tronco encefálico. Algunas anomalías y sus consecuencias clínicas incluyen lo siguiente:

  • Fusión del atlas (C1) y el hueso occipital: hay compresión de la médula espinal si el diámetro anteroposterior del agujero occipital que queda detrás de la apófisis odontoides es < 19 mm

  • Invaginación basilar (abombamiento ascendente de los cóndilos occipitales): protrusión de la apófisis odontoides a través del agujero magno, típicamente con acortamiento del cuello y compresión que puede afectar el cerebelo, el tronco del encéfalo, los nervios craneales inferiores y la médula espinal

  • Subluxación atlantoaxoidea o luxación (desplazamiento del atlas, generalmente en sentido anterior en relación con el eje): compresión aguda o crónica de la médula espinal

  • Malformación de Klippel-Feil (fusión de las vértebras cervicales superiores o atlas con el occipucio): deformidad y movimiento limitado del cuello, pero en general sin consecuencias neurológicas, si bien un traumatismo menor puede llevar a compresión de la médula cervical

  • Platibasia (aplanamiento de la base del cráneo hasta el punto de que el ángulo formado por la intersección de los planos correspondientes al clivus y a la fosa anterior sea > 135°), observada en imágenes laterales del cráneo: cuello corto, generalmente no asociado con síntomas a menos que se acompañe de invaginación basilar

Etiología de las anomalías de la unión craneocervical

Las anomalías de la unión craneocervical pueden ser congénitas o adquiridas.

Congénitas

Las alteraciones congénitas pueden ser anomalías estructurales específicas o trastornos sistémicos que afectan el crecimiento y el desarrollo del esqueleto. Muchos pacientes tienen múltiples alteraciones.

Las alteraciones estructurales esqueléticas incluyen las siguientes:

  • Asimilación del atlas (fusión congénita del atlas y el hueso occipital)

  • Hipoplasia del atlas

  • Invaginación basilar

  • Malformación congénita de Klippel-Feil (p. ej., con síndrome de Turner o de Noonan); se asocia a menudo con anomalías atlantooccipitales

  • Os odontoideum (Malformacion de la opófisis odontoide del atlas, hueso anómalo que reemplaza toda o parte de la apófisis odontoides)

  • Platibasia, a menudo con invaginación basilar, malformaciones de Chiari (descenso de las amígdalas o el vermis cerebeloso en el conducto medular cervical) y otras anomalías

Los trastornos sistémicos que afectan el crecimiento y el desarrollo del esqueleto y la unión craneocervical incluyen los siguientes:

  • Acondroplasia (deterioro del crecimiento del hueso epifisario, que conduce a huesos malformados y acortados), que a veces hace que el foramen magno se estreche o se fusione con el atlas y así comprima la médula espinal o el tronco del encéfalo.

  • El síndrome de Down, el síndrome de Morquio (mucopolisacaridosis IV) o la osteogénesis imperfecta pueden producir subluxación o luxación atlantoaxoidea.

Adquirida

Las causas adquiridas incluyen lesiones y trastornos.

  • Las lesiones pueden afectar huesos, ligamentos o ambos y suelen estar causadas por accidentes de buceo, accidentes de vehículos o bicicletas o caídas; algunas lesiones son mortales de inmediato.

  • La artritis reumatoide (la enfermedad más comúnmente asociada con anormalidades de la unión craneocervical) y la enfermedad de Paget de la columna cervical pueden causar dislocación o subluxación atlantoaxial, invaginación basilar o platibasía.

  • Los tumores metastásicos que afectan el hueso pueden causar luxación o subluxación atlantoaxoidea.

  • Tumores de la unión craneocervical de lento crecimiento (p. ej., meningioma, cordoma), que pueden impactar sobre el tronco del encéfalo o la médula espinal.

Síntomas y signos de anomalías de la unión craneocervical

Los signos y síntomas de las alteraciones de la unión craneocervical pueden aparecer espontáneamente o después de una lesión cervical menor, y la progresión de los síntomas es variable. La presentación cambia según el grado de compresión y la estructura afectada.

Las manifestaciones más comunes son

  • Dolor cervical, a menudo con cefalea

  • Signos y síntomas de compresión de la médula espinal

El dolor cervical a menudo se propaga a los brazos y puede acompañarse por cefalea (comúnmente, cefalea occipital que irradia hacia el vértex del cráneo). El dolor se atribuye a la compresión de la raíz C2 y el nervio occipital mayor, y a la disfunción musculoesquelética local. El dolor cervical y la cefalea suelen empeorar con el movimiento cefálico y pueden ser precipitados por la tos o por inclinarse hacia adelante. En pacientes con malformación de Chiari e hidrocefalia, la postura erecta puede agravar la hidrocefalia y conducir a cefaleas.

Lacompresión de la médula espinal afecta la médula espinal superior. Los déficits son los siguientes:

  • Paresia espástica en los brazos, las piernas o ambos, causada por la compresión de los tractos motores

  • Alteración del sentido de posición articular y vibración (función del cordón posterior)

  • Pueden aparecer parestesias que descienden por la espalda, a menudo hacia las piernas, con la flexión cervical (signo de Lhermitte)

  • Se altera la sensibilidad termoalgésica (función del tracto espinotalámico) en un patrón en bota y en guante

  • Alteración de la sensación de posición y vibración (común); alteración de la sensación de dolor y temperatura (poco común)

El aspecto del cuello o el rango de movimiento pueden estar afectados por algunas alteraciones (p. ej., platibasia, invaginación basilar, malformación de Klippel-Feil). El cuello puede ser corto, presentar una membrana (con un pliegue cutáneo que corre aproximadamente desde el esternocleidomastoideo hacia el hombro) o puede estar en una posición anómala (p. ej., tortícolis en la malformación de Klippel-Feil). El rango de movimiento puede estar limitado.

La compresión del encéfalo (p. ej., debida a platibasia, invaginación basilar o tumores craneocerebrales) puede provocar déficits del tronco encefálico, los nervios craneales y el cerebelo. Los déficits del tronco encefálico y los nervios craneales son los siguientes:

  • Apnea del sueño central

  • Oftalmoplejía internuclear (debilidad homolateral de la aducción del ojo sumada a nistagmo horizontal contralateral en el ojo en abducción con la mirada lateral)

  • Nistagmo vertical hacia abajo (componente rápido hacia abajo)

  • Ronquera

  • Disartria

  • Disfagia

Los déficits cerebelosos suelen alterar la coordinación.

La isquemia vertebrobasilar puede ser desencadenada por cambios en la posición cefálica. Los síntomas incluyen

  • Síncope intermitente

  • Crisis de caidas (caídas repentinas no provocadas)

  • Vértigo

  • Confusión o alteración del estado de consciencia

  • Debilidad

  • Disturbio visual

La siringomielia (cavidad en la porción central de la médula espinal) es frecuente en los pacientes que presentan una malformación de Chiari. Puede causar

  • Debilidad flácida, segmentaria y atrofia, que aparecen primero o son más graves en las extremidades superiores distales

  • Pérdida de los sentidos del dolor y la temperatura en una distribución en forma de capa sobre el cuello y la porción proximal de los miembros superiores

Sin embargo, se conserva la sensación de tacto ligero.

Diagnóstico de las anomalías de la unión craneocervical

  • RM o TC del encéfalo y la médula espinal cervical

Las anomalías craneocervicales se sospechan cuando los pacientes tienen dolor en el pecho o en el occipucio asociado a déficits neurológicos atribuibles a la parte inferior del tronco del encéfalo, la porción superior de la médula espinal cervical o el cerebelo. Los trastornos correspondientes a la zona inferior de la columna cervical en general pueden distinguirse por la clínica (según el nivel de disfunción de la médula espinal) y con las técnicas de neuroimágenes.

Estudios por imágenes neurológicas

Si se plantea una anomalía craneocervical, se realiza una RM o una TC de la médula espinal cervical y del encéfalo, sobre todo de la fosa posterior y la unión craneocervical. Los déficits agudos o súbitamente progresivos constituyen una urgencia, que exige obtener una imagen de inmediato. La RM sagital identifica mejor las lesiones nerviosas asociadas (p. ej., la médula, la protuberancia cerebral, las alteraciones del tronco del encéfalo, el cerebelo, la médula espinal y los vasos; siringomielia) y las lesiones del tejido blando. La TC muestra las estructuras óseas con mayor precisión que la RM y es más fácil de realizar en urgencias.

Cuando no se dispone de la RM ni la TC, se realizan radiografías (vista lateral del cráneo que muestra la columna cervical, vista anteroposterior y vistas oblicuas de la columna cervical).

Cuando no se dispone de RM ni de TC, se realiza una mielotomografía computarizada (TC después de la inyección intratecal de un agente de contraste radiopaco). Si la RM o la TC sugieren anomalías vasculares, se realiza una angiografía por resonancia magnética o una angiografía vertebral.

Tratamiento de las anomalías de la unión craneocervical

  • Reducción e inmovilización

  • A veces, descompresión quirúrgica o fijación

Cuando las estructuras nerviosas están comprimidas, el tratamiento consiste en aplicar una reducción (mediante tracción o por cambios en la posición de la cabeza para realinear la unión craneocervical y relajar así la compresión nerviosa). Una vez completada, se dejan inmovilizadas la cabeza y el cuello. La compresión aguda o súbitamente progresiva de la médula espinal requiere reducción de emergencia.

En la mayoría de los pacientes, la reducción implica tracción esquelética con un halo craneal y un peso de hasta 4 kg. La reducción con tracción puede tardar 5 a 6 días. Si se logra la reducción, el cuello se inmoviliza en un corsé en halo durante 8 a 12 semanas. Luego, deben realizarse radiografías para confirmar la estabilidad.

Si la reducción no alivia la compresión nerviosa, es necesario proceder a una descompresión quirúrgica, por vía central o dorsal. Cuando la inestabilidad persiste después de la descompresión, hace falta la fijación posterior (estabilización). En algunas anomalías (p. ej., las debidas a artritis reumatoide), la inmovilización externa sola rara vez tiene éxito, y a menudo se requiere una fijación posterior o una descompresión/estabilización anterior.

Varios métodos diferentes de instrumentación (p. ej., placas o varillas con tornillos) pueden utilizarse para la estabilización transitoria hasta que los huesos se fusionen y la estabilidad sea permanente. En general, deben fusionarse todas las áreas inestables.

Enfermedad ósea

La radioterapia y un collar cervical duro a menudo ayudan a los pacientes con tumores óseos metastásicos.

Los bisfosfonatos o la calcitonina pueden ayudar a los pacientes con enfermedad de Paget. La calcitonina es relativamente segura y puede usarse si los pacientes no pueden tolerar los bisfosfonatos o tienen insuficiencia renal.

Conceptos clave

  • Las anomalías de la unión craneocervical son alteraciones congénitas o adquiridas del hueso occipital, el agujero occipital o las dos primeras vértebras cervicales que reducen el espacio disponible para la parte inferior del tronco del encéfalo y la médula cervical.

  • Sospechar una anomalía de la unión craneocervical cuando los pacientes tienen dolor en el cuello o en el occipucio asociado a déficits neurológicos atribuibles a la parte inferior del tronco del encéfalo, la porción superior de la médula espinal cervical o el cerebelo.

  • Diagnóstico de las anomalías craneocervicales mediante RM o TC del encéfalo y la médula espinal cervical.

  • Reducir e inmovilizar estructuras nerviosas comprimidas.

  • Trate a la mayoría de los pacientes con tracción, inmovilización o, si la reducción no es exitosa, cirugía.

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