Lesión autolítica no suicida en niños y adolescentes

(Autolesión; Corte)

PorJosephine Elia, MD, Sidney Kimmel Medical College of Thomas Jefferson University
Revisado porAlicia R. Pekarsky, MD, State University of New York Upstate Medical University, Upstate Golisano Children's Hospital
Revisado/Modificado Modificado oct 2025
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Datos clave

Una lesión autolítica no suicida hace referencia al daño intencional que se produce el mismo paciente pero que no está destinado a causar la muerte. Ejemplos de ello son un rasguño superficial, un corte o una quemadura en la piel (con cigarrillos o secadores), así como apuñalar, golpear, y rozar la piel repetidamente con un borrador.

La autolesión no suicida (ALNS) es el acto intencionado de causarse daño físico sin la intención de terminar con la propia vida. Algunos de los adolescentes con autolesión no suicida, aunque no todos, sufren otros trastornos como trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad, baja autoestima, trastornos alimentarios, TEPT, trastornos de personalidad y trastornos por consumo de sustancias.

Los niños y adolescentes con autolesión no suicida pueden lastimarse cortándose, quemándose, golpeándose o usando otros métodos de lesión autoinfligida sin intención suicida. En muchos adolescentes, los comportamientos autolesivos no indican ideación suicida sino que son acciones autopunitivas que pueden sentir que merecen. Estos comportamientos se utilizan para llamar la atención de los padres y/o de otras personas significativas, expresar ira, regular emociones negativas o identificarse con un grupo de compañeros. Sin embargo, estos adolescentes, especialmente aquellos que han usado múltiples métodos de autolesión, son propensos a sufrir otros trastornos psiquiátricos y correr un mayor riesgo de suicidio.

Los pacientes a menudo se lesionan repetidamente en una sola sesión, creando múltiples lesiones en la misma ubicación, habitualmente en áreas que son fácilmente ocultables pero accesibles (por ejemplo, antebrazos, parte frontal de los muslos). El comportamiento a menudo se repite, dando lugar a patrones extensos de cicatrización. Los pacientes a menudo están preocupados por pensamientos sobre los actos lesivos.

Las motivaciones para la autolesión no suicida no están claras, pero la autolesión puede ser

  • Una forma de reducir la tensión o los sentimientos negativos

  • Una forma de resolver dificultades interpersonales

  • Autocastigo por culpas percibidas

  • Una súplica de ayuda

Diagnóstico de lesión autolítica no suicida en niños y adolescentes

  • Una evaluación por parte de un médico (o un especialista en salud conductual)

  • Descartar conducta suicida

Todos los niños y adolescentes que se autolesionan deliberadamente deben ser evaluados por un profesional de la salud mental con experiencia en el trabajo con problemas de salud mental en adolescentes. El médico trata de determinar si existe riesgo de suicidio e identificar la causa de estrés subyacente que condujo a la autolesión. Los médicos tratan de determinar si el niño o adolescente tiene problemas de baja autoestima o cualquier otro problema de salud mental, como trastornos de ansiedad, estado de ánimo, patrones de alimentación, consumo de sustancias o traumatismo.

Para diagnosticar la lesión autolítica no suicida, los médicos deben descartar comportamiento suicida y determinar que el daño corporal autoinfligido (como cortarse o quemarse) ocurrió al menos 5 veces en el último año, sin intención suicida, principalmente para obtener alivio de sentimientos negativos, resolver problemas interpersonales o sentir emociones positivas.

Tratamiento de la lesión autolítica no suicida en niños y adolescentes

  • Terapia individual (y a veces grupal)

  • Raramente medicación

  • Tratamiento de otros trastornos

El tratamiento suele consistir en terapia individual (y a veces grupal). La terapia consiste habitualmente en una combinación de técnicas, como la terapia cognitivo-conductual, y el apoyo familiar, dirigidas a abordar problemas emocionales subyacentes y desarrollar estrategias de afrontamiento más saludables. En raras ocasiones, se ha encontrado que los medicamentos son efectivos.

La terapia cognitivo-conductual generalmente se realiza como terapia individual ambulatoria, pero también puede realizarse en grupos o en un entorno hospitalario. La terapia se centra en enseñar a los niños y adolescentes cómo ser más conscientes de sus emociones, cómo aceptar las emociones negativas como parte de la vida, cómo desarrollar formas de actuación más adecuadas frente al estrés y cómo resistir los impulsos para comportarse de manera autodestructiva.

Se deben programar citas de seguimiento.

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